Camino a Tombuctu

Un blog de lugares y momentos en el recuerdo

LOS CAMINANTES

El terror en los lugares comunes produce un miedo más  visceral.  La caída de Málaga bajo el estallido de una invasión zombi  es el argumento central de esta novela. El nacimiento de la trama a través de un ahogado en la playa del palo,  las escena en Carlos de Haya, el Corte Inglés o la plaza de la Merced producen  esa sensación de irreal cercanía.

La literatura llamada “Z”, toda aquella relacionada con los muertos vivientes, vive una etapa dorada acompañada por el cine, el comic y la televisión dentro del género de la fantasía y el terror. Se agradece que la trama cruce el charco para dejar los USA y podamos fabular que  pasaría si esto sucediera aquí mismo.  El autor, Carlos Sisi, consigue una escritura visual y cinematográfica que atrapa siguiendo las peripecias de los supervivientes refugiados en el centro deportivo de Carranque.

Pero más allá de los acosadores muertos esta el miedo a  que el mundo que conocemos  desaparezca, en menos de 48 horas una ciudad como Málaga sucumbe al caos y la desorganización ante algo que no podemos comprender. El colapso de la autopista creando trampas mortales en las ciudades, el corte del fluido eléctrico, el abandono de nuestro comportamiento social ante el instinto de supervivencia. Al final todo constituye una parábola sobre una sociedad más frágil de lo que pensamos y cada vez más dependiente de un enchufe eléctrico. No hace falta zombis sin energía estamos muertos.

LOS CAMINANTES de Carlos Sisi Editorial Dolmen 2010

IDILIO, LAITO Y CUBA

Aquí esta Laito con sus ochenta y tantos años cantando  Idilio en su único video clip, poderío, goce y disfrute

Fue un día habanero con esa luz dorada cuando esta canción llego a mí. Mi pregunta cansina es ¿Qué es? Es idilio de Laito.

El español de cuba está plagado de palabras en desuso que le da un sabor especial, son “palabras antiguas” como dicen allá. Aquí ya nadie dice que vive un idilio. Qué pena. En este caso la palabra y la canción me subyugaron y entre Neptuno y prado (si donde nació el chachachá) me puse a buscar un mantero cubano para busca el CD de Laito Sureda.  Allí sería mejor dicho “bolsero” porque llevan los CD en bolsas. Con la policía de allí un mantero no dura 3 segundos.

Como cuba es una burbuja después descubrí que esta canción la había globalizado Willie colon y otros músicos Puertorriqueños. Pero quien la llevo a la fama desde los años 50 fue Laito y la Sonora Matancera. Allí estaba  ese pedazo de son, en su versión más original interpretada por  su intérprete natural.

Porque Laito como tanto músicos cubanos desparecieron en el exilio del olvido y hubieran muerto con más pena  que gloria sin San  Wim Wenders (si tuvo que ser un Alemán) y el movimiento que empezó con BUENA VISTA CLUB SOCIAL no hubiera sacado a  tantos músicos cubanos al borde de la extinción. La historia de la música cubana hubiera sido  mucho más pobre.

Y Laito se merecía morir con las botas puestas.

Laíto Sureda, La importancia de irse con las botas puestas

Por René Espí (http://cuba-musical.blogspot.com)

“La vida es un cataclismo/ de incertidumbres y pena/ por eso las almas buenas/ van de cabeza al abismo…”.

A pesar de los oscuros vaticinios que encierran estas décimas, musicalmente conectaron dos importantes etapas en la carrera artística de un gran cantante cienfueguero: Estanislao ‘Laíto’ Sureda. La primera vez, cuando los introdujo en la guajira de Rosendo Ruiz Suárez: ‘Junto a un cañaveral’, y la segunda, en el ocaso de su vida, expirando la década de los noventa, cuando grabó el bolero-son de Titi Amadeo: ‘Idilio’. A sus ochenta y tantos años volvía a estremecer la geografía musical cubana con algunos de los boleros, sones, montunos y guarachas que interpretó con éxito en su juventud. De auténtica raíz sonera, matizado su canto por una entonación a ratos imperfecta, endeble, y otras sorprendentemente potente, Laíto Sureda tuvo la suerte de acudir a la cita de los consagrados finalizando el siglo XX, para repetir el sabroso milagro del son en todo su esplendor y despedirse con las botas muy bien puestas.

Nacido en La Juanita, uno de los barrios más populares de Cienfuegos, llegó a este mundo el 7 de mayo de 1914 en un entorno familiar bien humilde, sin otra fortuna que una marcada inclinación a la música.
En los años veinte cienfuegueros el son se escuchaba en las voces de los más veteranos trovadores. Muchos de ellos no alcanzan la maravilla del disco fonográfico pero en infinidad de ‘tocatas’ van dejando su más preciado legado a jóvenes promesas como Marcelino Guerra, Roberto Espí, Paulina Alvarez, Rafael Ortiz y el propio Laíto.

Llegan los años treinta con nuevas sonoridades y agrupaciones disputándose el favor del bailador. Son tiempos difíciles donde abundan música, rumba y descarga, pero es poca la “jama” y, ni corto ni perezoso (que Laíto nunca se avino a estos términos), continuando el camino marcado por muchos de sus contemporáneos, abandona el terruño buscando ambiente y fortuna, y nada como trasladarse a La Habana para intentar dar con ellos.

Cuando llega el guajirito a la capital, cargado de sueños y resuelto a triunfar, corre el año 1944 y “la cosa” (término que más de una vez ha servido en la Isla para describir situaciones económicas, sociales y políticas casi siempre adversas) no está nada bien. Los efectos de la segunda guerra mundial, sumados a la corrupción administrativa del momento, se hacen sentir, agudizando al máximo una situación económica muy difícil donde los más afectados -como siempre- son los más humildes. El descontento popular es grande, y musicalmente el“mambo” está muy duro. La competencia es atroz, sobre todo para los novatos, en una ciudad donde coexisten innumerables agrupaciones y cantantes luchando todos por imponer su arte. A pesar de los contratiempos -indudablemente nació tocado por la buena estrella- muy pronto consigue incorporarse a ese increíble ambiente musical citadino, pleno de sitios de afluencia pública, donde se baila hasta el amanecer.

En medio del esplendor de la era de los conjuntos prueba ser una de las voces predestinadas del progresivo formato que regentan los conjuntos de Arsenio Rodríguez, la ‘Sonora Matancera’ y el‘Casino’. En 1946 ingresa al exitoso‘Kubavana’completando su trilogía vocal con los cantantesAlberto Ruiz (director) y Orlando Vallejoconsiguiendo grabar los primeros discos para el sello RCA Victor. A finales de la década del cuarenta, junto a Vallejo y el guitarrista matancero Senén Suárez, se une al conjunto ‘Montecarlo’ de Ernesto Grenet con el que continúa grabando para el sello cubano Panart. Influenciado en los primeros tiempos por el granMiguelito Valdés, va conformando su propio estilo, sobre todo en géneros como la guaracha, la rumba, el guaguancó, y el bolero.

Comienza la prodigiosa década del cincuenta con buenos augurios: el 15 de diciembre de 1950, el compositor y guitarrista Senén Suárez pasa a dirigir el conjunto de Ernesto Grenet bautizándolo con su nombre. Con el nuevo proyecto liderado por Senén, pasa al show del distinguido cabaret ‘Tropicana’ y en 1954 efectúa varias grabaciones para el recién estrenado sello Puchito, de Jesús Gorís. Su estilo por ese entonces comienza a ser bien conocido y los discos circulan en radios, tiendas especializadas y, por supuesto, las vitrolas, dueñas y señoras del ambiente popular.

Cuando parece que el cantante casi ha logrado su objetivo otra gran oportunidad le llega, a mediados de 1954, cuando Rogelio Martínez lo llama para unirse a su exitoso conjunto ‘Sonora Matancera’. Con la cofradía Matancera coloca sonadísimos éxitos: ‘Cañonazos’, ‘Idilio’, ‘Cualquiera resbala y cae’, ‘Nocturnando’, ‘Yambú pa’gozar’, ‘En el bajío’ (excelentísimo dúo con Celia Cruz), entre muchos otros que se escuchan por esa época, editados por el sello comercial Seeco. Así y todo en 1955 pone fin a esta experiencia y permanece fugazmente en la orquesta ‘América’ con la que llega a grabar una inolvidable versión del chachachá de su director Ninón Mondéjar: ‘Yo no camino más’. Luego, hacia finales de ese año, en una estancia de varios meses, completa las voces del conjunto ‘Casino’, grabando con el coro de Faz, Rolito y Espí, la guajira de Rosendo Ruiz Suárez: ‘Junto a un cañaveral’. En enero de 1956, cuandoRoberto Faz decide separarse del Casino y fundar su propia agrupación, Laíto es uno de sus seguidores, pero, siempre inquieto, se mantiene con Faz el tiempo que dura la primera versión del conjunto; unas semanas después reingresa en la agrupación de sus primeros éxitos: el conjunto de Senén Suárez. Con el combo de Senén Suárez se mantiene hasta bien entrada la década del ochenta cuando decide retirarse.

El 8 de septiembre de 1999, a los 85 años, moría Laíto Sureda en La Habana, la ciudad que le abrió las puertas en 1944, y donde demostró, hasta el final de sus días, estar en pleno goce de facultades. Emulando la proeza de Abelardo Barroso, luego de años en silencio, resucitó maravillosamente acompañado por un conjunto reducido (lo que muchos han dado en llamar “sonora”) recolocando algunos de sus éxitos de los cincuenta. Su magisterio y sabiduría le permitieron “empezar a vivir” a los ochenta y tantos años. La buena música no tiene edad, Laíto lo demostró con creces.

POLO MONTAÑEZ

Polo Montañés es el Nino Bravo cubano.  Componía, tocaba y cantaba sus canciones. Este guajiro natural tenía el don.  Descubierto para el mundo a una edad tardía, ya había cumplido los 40 años, se había dedicado a pasear su guitarra por los campos de Cuba, no quiso estudiar nada de música para no fastidiarla, no renuncio a su forma de ser aunque el éxito fue fulgurante, era un alma grande que cantaba. Al poco de grabar su segundo disco, camino de su casa en “Las Terrazas” muere en accidente de tráfico.

Ya había ocurrido esto en mi primer viaje a Cuba. Pero fue escucharlo y quedar rendido. Me pase en esos días buscando por la Habana todo lo que hubiera cantado….

Su canción más famosa es un “un millón de estrellas” pero para mí es difícil destacar alguna.

Quizás ese réquiem premonitorio llamado “la última canción”. Como dicen muchos cubanos “Polo en la memoria”

De la wiki

 

Desde pequeño su afición por la música lo atrapa y toca la tumbadora a la edad de 7 años, luego tocó la guitarra y cantaba junto a su padre en algunas fiestas de familia. Es de origen humilde, carbonero, pero esto no impidió que su mente se dejara llevar y compusiera unas letras maravillosas. Fue un cantante muy popular con una historia de leyenda y una carrera profesional corta e intensa.

Vivió en la Cañada del Infierno, Casa Blanca, Finca del Cusco y, en el año 1972 ocupó una de las viviendas en la comunidad Las Terrazas. Polo se subía en un cajón y tocaba la tumbadora que no era más que un tronco de aguacate pulido con cuero de panza de vaca; pronto comenzó a cantar y a tocar guitarra convirtiéndose en el lider del grupo.

En todo momento está Polo componiendo, no descansa en su afán de plasmar las maravillas de su tierra y de su corazón enamorado.

“…Polo compone mientras camina o monta un tractor, mientras nada, bajo la lluvia, el sol o la luna, cuando siembra la tierra… y hasta durmiendo”.

Empieza a dirigir un grupo que toca en algunos lugares turísticos de La Cordillera de los Órganos. Compuso su primera canción en 1973, a la que tituló “Este tiempo feliz”, después siguió creando, pero guardaba sus números en una gaveta porque no los consideraba de valor.

Componía con una mezcla de géneros, como un ajiaco, tomando de referencia los ritmos que iba conociendo, así fue formando un estilo bien propio con temas sobre sucesos personales o ajenos impregnados de elementos campesinos: La yunta de buey, el olor del carbón, el aroma del batey.

A la edad de 44 años contaba con más de 70 canciones de autoría personal escritas de forma autodidacta, pues no tiene ninguna formación profesional ni conocimientos musicales que no sean los que aprendió de escuchar los sonidos del monte.

Su voz y letra le dieron la oportunidad de conocer gente, viajar, cantar. Su primer disco fue conocido en Colombia donde conquistó un disco de Platino y otro de Oro. Luego triunfó en toda Cuba, su música fue del agrado de los niños, jóvenes y adultos, siguiendo con su formación autodidacta, pues nunca llegó a estudiar música.

Su fama fue rápida, como la de un rayo que llega que nos marca y se va, pero quedó en la memoria de todos sus fanáticos que son muchos y que no lo olvidarán jamás.

Al fundarse el Complejo Las Terrazas, Polo y su grupo comenzaron a actuar las diferentes instalaciones turísticas del lugar, entre ellas el hotel Moka, Rancho Curujey y el Cafetal Buenavista. En ese quehacer, lo conoció el propietario de una disquera y le propuso un contrato para grabar varios discos. De ahí nació el CD Guajiro Natural del cual se vendieron en Colombia más de 40,000 copias para obtener los Discos de Oro y Platino y ser reconocido como el artista internacional más escuchado.

En Cuba, la popularidad de Polo creció como la espuma. Las cifras de espectadores a sus conciertos rompieron todas las expectativas. Sumaban miles y miles los niños, jóvenes, adultos y ancianos los que abarrotaban los lugares donde se presentaba.

El 20 de noviembre del año 2002, en viaje de regreso de ciudad de La Habana hacia San Cristóbal, impactó su auto contra un camión en la zona conocida por La Coronela, resultando gravemente herido. Lamentablemente, 6 días después del accidente, falleció dejando un gran dolor en todos los hogares cubanos. Su obra quedó para la Historia de la música popular cubana grabada en el corazón de cuantas personas tuvieron el privilegio de conocerlo o escucharlo. La muerte se llevó a uno de los Guajiros más Naturales que ha tenido Cuba. Fue sepultado en el cementerio del poblado de Candelaria en Pinar del Río.

  • Guajiro Natural – CD Lusafrica 362202, 2000
  • Guitarra mía – CD Lusafrica 362502, 2002
  • Memoria – CD Lusafrica 462222, 2004
  • El Guajiro – DVD Lusafrica 462438, 2005

 

IN THE MOOD FOR LOVE (CUMPLE 10 AÑOS)

Esta película hecha de silencios, miradas y sentimientos cumple 10 años. A Wong Kar-Wai empezó a realizar películas cuando el cine de acción estilo Hong-Kong estaba en su apogeo. Pero aunque intentaba hacer películas de gáster la mano se le  iba a los sentimientos a flor de piel. Y esta película en la inflexión de su carrera, donde se desata, estalla y realiza una obra cumbre del amor prohibido solo por barniz social. Pocas veces me he sentido tan acariciado por una película.


El color, el humo y los pliegues de un vestido en un mundo colonial de secretos sin confesión aderezados por los compases de boleros que venían importado de la cercana Manila. 10 años plenos donde se demuestra que hablando de emociones no se envejece.

Web oficial

De la wiki

Fa yeung nin wa (花樣年華), (traducción literal: La magnificencia de los años pasa como las flores),con título internacional en inglés In the mood for love, es una película de 2000, escrita y dirigida por Wong Kar-wai e interpretada por Maggie CheungTony Leung Chiu Wai.

La acción se desarrolla en Hong Kong en 1962. Chow Mo-Wan (Tony Leung Chiu-Wai), redactor jefe de un diario local, alquila una habitación en un apartamento el mismo día que Su Lizhen (Maggie Cheung Man-yuk), secretaria de una compañía naviera. Son vecinos. Por motivos de trabajo sus respectivas parejas los dejan solos durante cierto tiempo. A pesar de tener una casera y unos vecinos amistosos, Chow y Su se encuentran a menudo a solas en sus habitaciones y entablan una amistad. Una vez, Chow descubre que sus respectivas parejas mantienen una relación extra-matrimonial en común. A partir de este momento ambos empiezan a pasar cada vez más tiempo juntos reconfortándose el uno con la presencia del otro. Chow invita a Su a ayudarlo a escribir una serie de historias de artes marciales que escribe para un periódico. Según su relación se vuelve más íntima y la gente se empieza a dar cuenta. Cada uno de ellos intenta persuadir al otro para que no deje a su respectiva pareja.

Esta película emplea dos métodos artísticos novedosos. Uno es la utilización repetitiva de escenas parecidas y el otro es que ciertas secuencias, que parecen una sola, son realmente un conjunto de escenas de los numerosos encuentros que tienen los dos protagonistas de la película. Estas técnicas dan la impresión de que los dos protagonistas hacen lo mismo un día tras otro durante un largo período. Sin embargo, prestando atención, los vestidos (qipao) que lleva Maggie Cheung cambian en todas las secuencias. Obviamente estas escenas no son la misma editada una y otra vez sino que realmente son escenas distintas con diferentes maquillajes y vestidos.

Esta película es la segunda parte de una trilogía junto con Days of Being Wild (1991) y 2046 (2004). Aunque la acción se desarrolla en Hong Kong la película se rodó en BangkokThailandia. La película también tiene imágenes de Angkor WatCamboya.

 


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